Crítica del libro:
Provocador, y de los buenos, es Javier Cejas. Podría haber formado parte del equipo chanante, al menos a juzgar por su trazo, su creatividad, su humor y su sagacidad a la hora de crear temáticas. Su Spain for the Foreigners es una guía tan básica como kitsch del erario público español, de nuestras filias y nuestras fobias para que los extranjeros nos conozcan desde nuestra pureza más realista, cañí y musculosa. Gráfica de lomo ancho. Cejas, compañero y amigo de Juanjo Sáez (quien se encarga del prólogo y quien también es parodiado en el librico), logra crear una bandera de nuestro país tan feísta como realista, tan hiriente como natural, tan provocativa como graciosa. Desde las diferentes versiones de lo que es el País Vasco según los extranjeros –y los españoles- (los pueblerinos con txapela o los terroristas etarras), qué es un guardia civil, el retrato del mítico gol de Marcelino, la copla, el Rey Juan Carlos, el whisky DYC y los cigarrillos Sombra, la diferencia entre los nazarenos de Semana Santa y los miembros del Ku Klux Klax, qué es un gitano y qué un payo o personalidades míticas como María Jesús y su acordeón o Félix Rodríguez De la Fuente. Un compilado de mitos y leyendas tan deformes como nuestro ¿amado? país.
Alan Queipo para notodo.com
Presentación de Spain for the foreigners en el FNAC
Crítica del libro:
"Esa España esperpéntica y cateta, que recibía a los turistas, pero que no hablaba ni papa de inglés", escribe Juanjo Sáez en el prólogo. Cejas, autor de "Gin Tonic" (2008) y colaborador de Elestafador.com, nos anuncia ya desde el título la gran broma conceptual de esta desternillante guia "typical spanish" en viñetas, borradas y redibujadas como un palimpsesto y escritas en "inglés" para que las entienda el extranjero.
Naturalmente, es un inglés chorra que únicamente podemos entender los españoles, exactamente como el contenido de "Spain For The Foreigners": esta pequeña obra maestra nos obliga a pensar sobre nuestra identidad colectiva, pasada y futura; a la que deseamos proyectar al exterior y la interior. En realidad el título no miente: esto es una "España para extranjeros". Extranjeros de nosotros mismos.
Pepo Pérez para Rock de Lux
Crítica del libro:
ESPAÑA PARA EXTRANJEROS

Imaginemos que toda la energía carpetovetónica liberada por la explosión de Bienvenido Mr. Marshall en 1952 hubiera quedado atrapada en una burbuja roja-gualda-roja que a lo largo de las décadas sucesivas hubiese ido absorbiendo como detritus a Doña Rogelia, Cobi, Félix Rodríguez de la Fuente, Pedro Ruiz, Jesús Gil, las caras de Bélmez, Jarcha, los asesinos de Puerto Hurraco y otra infinidad de materiales radiactivos que forman parte íntima de nuestra idiosincrasia como españoles y, sin embargo, no son aquello con lo que queremos que nos identifiquen cuando acabamos de pasar el control de aduanas del JFK y alguien viene a recibirnos con una sonrisa, un sombrero y una cordial frase de saludo en inglés los labios. Imaginemos, pues, que esa burbuja cargada de esas cosas que son tan absurdas que solo podemos mirarlas y lanzar un aullido que diremos que es una carcajada por no decir otra cosa alcanza su masa crítica en los tiempos heroicos de la #spanishrevolution. Y la burbuja estalla, y todos sus componentes podridos y medio derretidos nos saltan a la cara y nos llenan de mugre y nos reímos nerviosos como cuando nos tiran una tarta a la cara y sentimos que, al fin y al cabo, estamos representando un papel en una comedia pasada de moda. Tan pasada de moda que tal vez todos seamos conscientes de ello y estemos siendo lo bastante inteligentes como para aceptarla como moderna. O lo que sea.
Y bueno, eso es básicamente Spain for the Foreigners (Morsa, 2011), de Javi Cejas, un pequeño inmenso tebeo que es una de las mejores lecturas que he disfrutado en lo que va de año. Cejas ya era mi colaborador favorito de El estafador desde hacía meses, pero en este libro literalmente se sale. El cúmulo de caspa recocinada que es capaz de rescatar y reconvertir en humor delirante a través de un mecanismo tan sencillo como es trasladar el idioma a un inglés limítrofe y castizo es absolutamente inconcebible. Obra maestra secreta de uno de esos maestros del humor que tenemos en este país de... ¡pandereta!... y que no nos merecemos, Spain for the Foreigners debería ser un éxito de masas. Pero claro, solo podría serlo en un país tan distinto del nuestro que entonces Spain for the Foreigners, simplemente no existiría.


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